

Por Lucas Amor
Enamorarse es complicado, más aún si solamente en tu cuarto te acompañan una botella de vino y la posibilidad de miles de páginas pornos en tu computador. Hay que tener algo claro en la vida, hay que saber diferenciar sexo y amor, aunque en muy pocas ocasiones se topen y realmente sea lo [...]

por Soma
When your lips touch mine and I lose control I forget I’m old and dying…
La lluvia indica que ya no queda mucho tiempo por esperar, siento tu olor acercarse, nos separan cuadras y cuadras, siento tu olor, tu calor, desesperadamente me tiendo en la alfombra.

por Blanca Concha
Desde muy tierna edad, la cuchara vivió en el hacinamiento de una cocina. Era el miembro de la familia de mangos floreados, una de las castas menos privilegiadas del cajón y estaba destinada a trabajos poco habituales, como el encrespamiento de pestañas.

por Cala
Mientras revolvÃa la taza de café, se detuvo la pregunta que hice hace un par de semanas a ese muchacho: ¿hacia dónde se van los orgasmos? Yo seguÃa dando vueltas la cuchara y la pregunta paralizada estaba en mi boca.

por Olivia K.
Te lamerÃa la verga con la misma prolijidad que mi gata limpia su pelaje
y te lo dejarÃa igual de brillante
brillante como te pones cuando estás borracho
y nos perdemos en los laberintos del sin pudor

por Lucas Amor
Después de los bares a altas horas de la noche el frÃo parece desaparecer. Desde la primera vez que se quedó en mi casa, siempre tendÃa a dejar la ventana abierta. Durante el verano lo entendÃa muy bien, pero cuando despiertas destapado en invierno, realmente las resacas te golpean las entrañas.

por L.C
“—Caballeros, disculpen la demora —dijo al entrar a la sala, completamente desnuda, moviendo grácil su rubia cabellera.
Por supuesto, dejando nuestros vasos en la mesa de centro, no pudimos evitar que nuestras vergas estuviesen completamente henchidas. Hizo que la rodéaramos, y no hizo falta que nos diese más instrucciones…

Una fantasÃa erótica de Blanca Concha
Los gatos le mordÃan el hocico cada vez que se arrastraba para abrir la puerta. Apenas lograba alcanzar la manija con el tenedor que le servÃa de único brazo, tratando de incorporarse sobre las piernas mutiladas hasta la rodilla. A veces, la señora Hernández le prestaba la patineta de su [...]

por Olivia K.
Sin ningún preámbulo, de pronto tengo un momento de lucidez y te veo sobre mÃ, en esa pieza que es mÃa, pero que la embriaguez hace ver extraña, diferente, ajena. Me obligo a mirar todo de nuevo, veo como la luz de la calle entra a través de las ventanas grandes, con cortinas [...]

Por Lucas Amor
Siempre después que me lo chupaba me daba un gran beso. Supongo era un juego para probar mi higiene o simplemente manejaba el sarcasmo de manera excelente. Siempre se quedaba por las mañanas. Su pelo transpirado no podÃa ser más sensual un dÃa cualquiera a las 10 AM.