Campiche: proceso contaminado

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por H. Espinoza

Cuando el río suena es porque piedras trae, dice un refrán popular que cabe como anillo al dedo cuando pensamos en la situación que se está viviendo en la comuna de Puchuncaví, donde se pretende instalar una generadora termoeléctrica en el sector del humedal Campiche.

La empresa AES Gener, a cargo de la construcción de la central energética, ha invertido a la fecha más de 200 millones de dólares, pero las obras se paralizaron cuando la Corte Suprema (sí, se tuvo que recurrir al máximo tribunal) indicara que se estaba vulnerando la normativa vigente sobre uso de suelos, gracias a la presión de grupos medioambientales y de la comunidad, apoyada por el diputado Enríquez-Ominami. Básicamente, el terreno de la obra no estaba contemplado para labores productivas industriales (sólo una porción cercana a un tercio del predio).

¿Entonces por qué la COREMA de la región aprobó la termoeléctrica en primer lugar? Piedras en el río, claro está: muchos intereses de por medio, quizás nadie pensó que se frenarían las obras. Habrá que encontrar una solución.

El Ministerio de Vivienda y Urbanismo promulgó entonces una nueva normativa en diciembre de 2009 que permite que un predio con distintos usos de suelo pueda, si tiene un 30% de ellos para uso industrial, extender a todo el terreno dicho uso. Abracadabra: con magia legislativa parece que se soluciona todo, con una fineza magistral, y la termoeléctrica Campiche vería la luz.

Sin embargo un detalle: cada municipio tiene en sus manos (fruto de la autonomía sentenciada constitucionalmente) acoger esta nueva normativa o no, puesto que ellos definen en última instancia el plan regulador de la comuna. El alcalde de Puchuncaví hizo una pausa de sus vacaciones para estar presente en la sesión del 18 de febrero, donde se decretó por aprobación unánime del consejo municipal no cambiar el uso de suelos. Ya ha dicho públicamente el edil que tiene un compromiso con su comunidad de frenar la termoeléctrica.

Sin embargo, la COREMA de la quinta región, cuatro días después, otorga la aprobación ambiental para AES Gener. Las piedras suenan en este río, o sea, cómo es posible que no hayan sabido del decreto alcaldicio que salió desde el diario Oficial a todos los medios de prensa. ¿Por qué siguieron adelante con todo esto, sino es que tienen el pleno convencimiento que la termoeléctrica se construirá de todas maneras? Gato encerrado.

Una situación que de seguro preocupa, pensando en los desafíos medioambientales de la misma entidad fiscalizadora medioambiental, que tendrá que verificar las obras de saneamiento en el sector de Las Salinas en Viña del Mar, ver el funcionamiento del ducto de Celco en Valdivia, además de afrontar una nueva institucionalidad. Difícil desafío para la próxima administración, que ya cometió un error en la materia, al decir que el actual mandamás de la CONAMA seguiría en su cargo. Habrá que esperar los nuevos sonidos de este caudaloso y contaminado río.

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