Sobre el parloteo y la cháchara: Crítica a nosotras mismas

por Nicole Vivanco


Cuando la recién desposada:

Ya no estaré tan sola desde hoy día.

He abierto una ventana a la calle.

Miraré el cortejo de los vivos

asomados a la muerte desde su infancia.

Y escogeré el momento oportuno

para enterrarla.

Stella Díaz Varín . Tiempo Medida Imaginaria

El asunto es el siguiente: aquí lo que falta es reflexión y no empatía (tampoco me importa si se entiende), no pretendo aceptación ni menos partidarias, pero en definitiva lo que me interesa es discutir de feminidades  con hombres y mujeres sin caer en revisiones sino en críticas. El acto del habla como la materialización individual de los pensamientos de una persona debe revisarse una y otra vez en el caso de las mujeres. Muchas veces se nos tilda de buenas para la cháchara y es algo que no se aleja mucho de la realidad.  Nosotras hablamos y hablamos, pero no reflexionamos, no reparamos en asimilar aquello que queremos expresar, pues tampoco creemos que el lenguaje en sí, pueda cambiar radicalmente la percepción que los demás tienen de nosotras.

Joan W. Scott, (historiadora, feminista y seca) postula que las categorías de género se hicieron efectivas a través del lenguaje, y en definitiva de la gramática, como reglas formales que vienen de la designación entre femenino y masculino, pero también que existe un campo de posibilidades a través de la tercera categoría: la neutra.  Yo me cuelgo de su teoría y expreso firmemente que el lenguaje nos explica de manera casi explícita aquellas falencias y errores cometidos constantemente por nosotras las mujeres (frente a los hombres).

Primero, el asunto que nos toca revisar es nuestra manera de expresar  aquello que nos interesa, nos gusta, nos llena, nos revitaliza.  Por ejemplo, un buen polvo.  Es bien complicado (por decirlo de alguna forma suave) decir ”me gusta tirar por la vida”, “me hace feliz un polvo por las mañanas” o “tengo un dildo que es casi mi confidente y mi mejor amigo”, pues pasa que en el súper léxico de mierda que hemos desarrollado con tanto tesón  a lo largo de nuestra historia, viene la palabra tan utilizada pero que no deja de ofendernos: maraca, warrior (porque también adoptamos lenguas extranjeras) suelta, camboyana, te gusta poco, etc.

Es de suponer que muchas de las que se están dando la paja de leerme comprenden la situación y no deja de molestar (aunque cada vez que nos topamos en la curadera lo utilicemos para referirnos a nuestra mejor amiga que nos encontramos fortuitamente en un carrete). Pero hay que preguntarse si estas categorías fueron impuestas por nosotras realmente y la respuesta es categórica: sí. En nuestra idiotez constante (porque muchas mujeres son idiotas frente a los hombres) hemos perpetuado esas consignas, les hemos dado forma y las ensalzamos cuando desarrollamos el pelambre sin fin que tanto nos gusta y, sin querer queriendo, lo traspasamos a las siguientes generaciones de adolescentes que próximamente serán las que deberían (en teoría) terminar con ellas.

Catherine MacKinnon (otra seca) dice que la sexualidad es al feminismo lo que el trabajo al marxismo. Nos queda claro que a pesar de gozar del órgano sexual más complejo y perfecto del reino animal, nos sea tan difícil expresar nuestra superioridad en palabras y que no nos refuten con el chiste machista de vuelta para avasallar la supremacía del falo por sobre nuestra existencia. Les juro que si escucho una vez más alguno (porque no existe la innovación en ellos) responderé con violencia.

Y para seguir aumentando la frustración, el género carece de status analítico independiente, lo cual nos pone en definitiva siempre frente al opuesto, al otro.  En definitiva, sin significado no hay experiencia, sin procesos de significación tampoco hay significado y el lenguaje que desarrollamos día a día ignora los poderosos roles que los símbolos, metáforas y conceptos juegan en la definición de la personalidad de la historia de la mujer.

Por lo tanto  queridas, cuidado con caer en el jueguito ese de juzgar a las demás como si estuviéramos mirando desde afuera, porque no es así, estamos ahí, con todas las demás, somos las mismas todas, compartimos necesidades todas también y una de ellas es vivir en paz.  Si los machos necesitan otros siglos más para seguir  inventándoles nombres a su órgano colgante ya no quiero seguir escuchando más de lo mismo, a mí me gusta el parloteo, pero el que más disfruto es el que busca sentido, respuestas  y en definitiva cambios.

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9 comentarios en “Sobre el parloteo y la cháchara: Crítica a nosotras mismas”

  1. LaPittu! dice:

    Para qué decir más acerca de lo escrito y leído aquí.
    Está expuesto, criticado y reflexionado; ahora ladys a PENSAR, REFLEXIONAR y SEGUIR ADELANTE…

    Sos Grande!

  2. flaca dice:

    Muy buena reflexión Nicole, te felicito.Trabajo a diario con el tema de equidad de género y la responsabilidad de gran parte de las desigualdades y estigmas sociales hacia las mujeres son generadas por nosotras mismas…..

  3. Shan dice:

    Genial, simplemente genial tu artículo, te felicito. Y síp; yo siendo mina, muchas veces no entiendo a las mismas minas. No todas, por suerte. Tengo la gran suerte de pertenecer a una banda metal conformada por puras chicas, y una cosa que tenemos en común es la aversión a la idiotez de nuestro mismo género.
    Que no se olvide que un hombre machista en gran parte viene de una madre machista, y para detener esta actitud retrograda de algunos exponentes del género contrario no somos más que nosotras las únicas responsables.
    Insisto, te felicito, muy muy buen artículo.

  4. bruffinelli dice:

    nunca está demás recordar que el lenguaje es constructor de realidad.

  5. avecesmecomolasuñas dice:

    Gooooooooooooooood!

  6. Paula dice:

    Siempre ha existido un recelo estúpido entre mujeres, y este finalmente siempre pasa la cuenta a nosotras mismas. Muy buen artículo =)

  7. yo creo que uds. mujeres suelen dosificar muy mal su imaginación, por eso tantos conflictos de interpretación entre géneros. digo esto por que siempre parecen situarse en escenarios exagerados o insuficientes, y nunca se remiten al preciso momento, ni aparentan confiar en la explicitud del mensaje.

    no me voy a poner a enumerar los defectos de nuestro genero, primero por que es una lista infinita y grosera, también por que probablemente nos importa una mierda, esa creo que es una ventaja.

    ..

    excelente texto. ojala todo los articulos del fracaso tuvieran la misma rigurosidad de este )

  8. Natalia dice:

    Excelente Nicol!
    lo ideal es estar consciente para no seguir en estos pasos, sinceramente, es un ejercicio constante, bien complicado, pues somos opacadas por nosotras mismas.
    un abrazo!

  9. Natalia dice:

    ¨Nicole (me comí la e)

*
Desconfiamos de todos... ingresa la palabra para comprobar que no eres un androide.
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