Puede causar socialismo renovado  
 

Allamand, el profeta de la derecha

El delfín de Tatán

En un acto en la región de Aysén, Sebastián Piñera dijo “creo que nunca un presidente había estado aquí”, y luego añadió “y menos un futuro presidente”, en directa alusión a su flamante acompañante, el ministro de Defensa Andrés Allamand.

El hijo de la plutocracia criolla. Ungido para liderar. Jefe estudiantil del Partido Nacional a principios de los setenta. Seleccionado de rugby. Abogado de la U. de Chile, especializado en derecho bancario y comercial. Enseña en la principal universidad privada del país. Muchas veces parlamentario. Se auto-exilió en Estados Unidos luego de una derrota electoral a finales de los 90.

Y mientras la derecha trataba de alcanzar La Moneda mediante el neo-populismo, bajo la figura de Joaquín Lavín y con la UDI como eje de las fuerzas opositoras, Andrés Allamand estaba en el desierto escuchando la guía espiritual. Años después volvería con el mensaje en mano, que después traduciría en el nuevo testamento: “El Desalojo”.

Con esta biblia en mano, la centro-derecha construyó su camino tramo a tramo para primero colocar a la derecha populista a sus órdenes (básicamente, tras la primera vuelta presidencial de 2006) y luego para encomendarse en el gran proyecto conservador, de volver a La Moneda por medio de los sufragios, alcanzar La Meca mediante una condena explícita a la dictadura militar, añadiendo una pareja gay en las propagandas televisivas, mostrando el lado más liberal de la derecha, con un bufón de frente, el humanista-cristiano que de familia de clase media (¿?) pasó a ser un multimillonario, un ciudadano exitoso, que representara a las clases aspiracionales del nuevo Chile.

Ese nuevo país que siempre ha sido suyo, pero que en vez de darle la espalda, ahora lo aplaude, porque es el profeta de estos tiempos, el hijo pródigo de Renovación Nacional, y él les indica que está preparado para cualquier desafío. Lleva toda su vida preparándose para este momento estelar. Andrés Allamand desea ser el presidente de Chile porque lo lleva en su piel, porque ha estado siempre relacionado con la elite criolla, porque en su discurso alaba a Jaime Guzmán y también a Patricio Aylwin (su legítima aspiracion es que la DC tenga una pertinente alianza con RN), porque perdió un hijo de manera trágica (hasta Fidel Castro le prestó ropa), porque hizo lo posible en Juan Fernández, porque es el ungido, y ya sabe cómo derrotar al populismo de sus vecinos (Golborne es una alpargata). Porque tiene el apoyo del gran dinero a su favor. Allamand es el delfín de Piñera. Un adversario digno de la ex presidenta Bachelet.

Pero eso a nosotros nos tiene sin cuidado. Siempre lo supimos. Lo que estamos esperando es saber quién finalmente liderará las fuerzas de izquierda: los votos de Arrate y dos tercios de Enríquez-Ominami en la pasada elección presidencial, que están desencantados de la Concertación. ¿Tendrá este(a) líder el potencial suficiente para disuadir a quienes piensan en Bachelet como la única solución viable?