Elecciones Yankis ¿Blanco o Negro? Más bien Gris

Romney es la versión con esteroides de Piñera

Por Hugo Espinoza Caut

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Chile tiene sus propios frentes, pero estando inserto en un escenario global (especialmente en el ámbito económico), es de importancia saber qué sucede con las elecciones federales en la mayor potencia geopolítica y militar contemporánea.

En Estados Unidos se vive un eclipse, tipo 2012. Cambios profundos aquejan a la sociedad yanqui, dos visiones, dos generaciones enfrentadas en comicios que determinan el rumbo del país. Algunos datos para entender lo que sucede:

La crisis económica derivada de la burbuja subprime es la peor en décadas y no se aliviará pronto. El problema es el consumo, la gente tiene menos dinero en sus bolsillos y por ende gasta menos (tu gasto es el sueldo de otro ciudadano). Antes la brecha entre personas a punto de retirarse y otras que comenzaban su vida laboral era de 4 a 1 (en términos de capital). Ahora la brecha es de 10 a 1. Los jóvenes son los que peor la tienen.

Otros datos: el 85 por ciento de los trabajos perdidos durante la crisis eran de clase media con cierto acomodo (60 mil dólares al año promedio). De los trabajos “recuperados” durante la actual administración, casi la mitad corresponde a rubros que pagan el mínimo (27 mil dólares al año, como gastronomía, retail). O sea, la gente está agarrando nuevos trabajos a la mitad de lo que le pagaban antes.

En estos tiempos de calamidad, surgen dos voces muy disímiles. Un candidato republicano (Mitt Romney) que busca desmantelar el Estado Social, que pretende que los inmigrantes indocumentados se “autodeporten” a causa de persecuciones policiales, que culpa a gran parte de la población que se beneficia de subisidios fiscales por la situación económica, que busca rebajar impuestos a supermillonarios como él y sus amigos, que ha amasado una fortuna quebrando empresas y luego deposita en las islas Caimán para no pagar impuestos altos, que pertenece a una Iglesia (Mormona) que hace 30 años no admitía negros porque los consideraban “hijos de Caín”, o sea, parte de una raza mancillada por el pecado.

Barack Obama, en cambio, mantendría los programas sociales y ha manifestado apoyo explícito hacia los derechos reproductivos y sexuales de la población (incluyendo acceso a abortos y matrimonio homosexual). Sin embargo, el actual presidente no ha implementado el “cambio” que prometió en su primera candidatura: en vez de castigar a Wall Street, ha promulgado varios salvavidas a varias empresas, en vez de detener las intervenciones militares, las continúa y añade aviones no tripulados (drones) que matan centenares de civiles de forma cobarde, en vez de ayudar a la comunidad latina, ha sido el presidente que más gente ha deportado en un solo período, bajo la excusa de ser criminales (la mayoría no tenía ningún antecedente), y no ha enviado ninguna ley para legalizar a los inmigrantes sin papeles.

A Romney lo apoya la vieja guardia del Partido Republicano: el WASP (siglas en inglés que significan Blanco Anglosajón Cristiano Protestante), conservadores semi-racistas, la mayoría en el centro y sur del país. A Obama en cambio lo apoyan afroamericanos, gran parte de los hispanos y las metrópolis del país.

Considerando los cambios demográficos en Estados Unidos, esta es la última elección general que un republicano puede ganar sin el voto de las minorías étnicas. El 51 por ciento de los bebés que nacen en el país son de minorías raciales. Aparte, la mayoría de inmigrantes nuevos ahora son asiáticos, quienes superaron a los latinoamericanos el año pasado (la crisis hace que nadie quiera cruzar al norte).

En todo caso, la batalla eleccionaria está focalizada en unos 7 estados “cambiantes”, que a veces votan rojo y otras veces azul, como Ohio, Pensilvania, Florida. Allí es donde el gran dinero de las campañas se gasta, donde la radios y televisoras están llenas de propaganda, porque la votación general no cuenta, sino la cantidad de estados que se ganan, y la mayoría son “el ganador se lo lleva todo”, dando lo mismo el margen de diferencia. Un sistema viciado, por decir lo menos, que le permitió a George W. Bush alcanzar la Casa Blanca a pesar de tener menor votación que Al Gore en 1999.

También se votan otras autoridades y plesbicitos estatales: iniciativas que la población añade a las papeletas reuniendo suficientes firmas. Es así como tres estados, Washington, Oregon y Colorado, han añadido propuestas para legalizar el uso recreativo de la marihuana, por nombrar un ejemplo, que se añade a otras iniciativas como etiquetar alimentos modificados genéticamente, fondos extras para educación, etc. que hacen de la democracia estadounidense un sistema un poco más participativo que el criollo.

En el plano internacional, no se vislumbra un cambio importante cualquiera candidatura resultase electa. Es más bien una batalla interna. Hablando como hispano inmigrante, Obama ha defraudado y probablemente lo siga haciendo, pero Romney da asco. Hay otras opciones, como Jill Stein del partido verde, pero muchos se abstendrán porque una preferencia a su favor puede ayudar a los republicanos. El problema tal vez es ése: solamente hay dos caras en la moneda, y al igual que en el Chile actual, al final votamos por quien pensamos es el mal menor.



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