el ebrio que ignoraste en esa esquina  
 

Cobardes y Fomes: la verdad del humorista del Festival

@diaboletta

Pero que chistoso jajaja

 

por Angela Rivanera

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Es necesario aclarar la diferencia entre cantantes y comediantes. El cantante puede envejecer, afearse, jurarse divo y pelear con la prensa, pero mientras cante bien, tendrá público cautivo. El cómico no. La razón es que la música es eterna, los chistes mueren una vez que se han dicho. Esto deberían saberlo los comediantes chilenos, ensimismados en repetir la fórmula de rutina que los hizo conocidos. Son como el típico guatón parrillero, al que sus colegas encontraban simpático y le decían que contara chistes, pero que tras una década de asados diciendo lo mismo, se convierte en el latero del grupo.

Reyes de lo fácil y obvio, los comediantes chilenos perpetúan estereotipos sociales con su humor xenófobo y clasista, burlándose solo de “los rascas”, los flaites, campesinos, gordos, gays, peruanos, etc. Les pagan por realizar el bullying más básico y animal, en vez de burlarse de las intocables castas poderosas, de los políticos que harto material diario dan para hacer comedia.

Material en las palabras del presidente, en los sorbeteos de nariz de Insulsa o las arrugas cartográficas de Larraín: los políticos de acá son chistes caminantes. El único que últimamente se ha atrevido a burlarse de los intocables, lo ha hecho a través de la imitación, un escudo inteligente ante la furia de los burlados. Pero no deberían haber intocables en el humor: ni la iglesia, ni carabineros, ni la Teletón, ni los Luksic o los Angelini. No debería utilizarse el escenario de la Quinta Vergara y sus horas televisivas con algo que parece sacado de “100 chistes racistas para idiotas”.

Porque el humor debe cuestionar, educar, hacer pensar, utilizar el absurdo de nuestra absurda nación para hacer reír. El espectador no es un robot mongólico que aplaude y gime, que se conforma con tetas y rancheras y rutinas cómicas azucaradas por la magia de Pilar Sordo. Creer eso, es no valorar al chileno.

Y más encima estos tipos son prepotentes, lloran por que el cruel público se atreve a pifearlos. No pueden reconocer que el chiste está demasiado repetido. Lo mejor que puede pasar, es que el monstruo se coma a todos esos cobardes guatones parrilleros y devuelva solo sus motocicletas y sombreros blancos.

  • Natalia

    Una pequeña corrección: Harto de escribe con H.

    • Natalia

      se

  • Jnbnds

    Muy de acuerdo. Pero me inquieta la palabra “pifearlos”, en vez de “pifiarlos”. Eso, gracias.

  • Jani

    Como que el publico que va a Viña, al menos en la platea en su mayoría son puros burgueses…

  • Rossana

    Una pequeña corrección: no se puede usar el término “mongólico” para referirse a la actitud de personas con baja capacidad de disernimiento, raciocínio, lógica o simplemente ignorante por opción, el término mongólico fué substituido ya hace harto tiempo por “sindrome de down”…

    • Djdjdjd

      Si fuéramos siempre políticamente correctos sería imposible escribir de manera punzante.

  • http://www.facebook.com/profile.php?id=1739610952 Carlos David

    Arto lleva H . . . Fuera de eso, que quizás simplemente fue un error “sin querer” , concuerdo contigo en lo de los humoristas chilenos. Aunque para mí el humor tiene que ser para todos lados, es sólo humor, por ejemplo, no soy homofóbico, de hecho estoy a favor de cosas como el matrimonio homosexual, pero no puedo evitar reírme de chistes homofóbicos o cosas así, aunque personalmente prefiero el humor negro . . .

    Un poco harto me gustó tu columna x)

  • http://twitter.com/viejachica Paula Antileo

    Para empezar, el título es demasiado pretencioso, “la verdad” es un término demasiado grande para definir el contenido de esta nota que sólo busca expresar una opinión con respecto a los “humoristas”, no sólo del festival, sino de la televisión chilena en general.
    Creo además, que aquellos que han intentado mofarse de la clase política no han tenido éxito, porque en el fondo a la gente que consume televisión farandulera le gusta ver al pobre tipo que se ríe a mandíbula batiente de los homosexuales y los peruanos, por ejemplo. Es el mismo público que se queja por la pobreza de ideales y de contenido en la televisión, pero que está todos los viernes pegado viendo Primer Plano y preocupado si la Eva Gomez se agarra del moño con el Rafa mientras está la zorra en Aysén y con los incendios en Viña, por decir un par de casos. Estos cuentachistes solamente han encontrado una fórmula segura para ganarse la vida en medio de ese doble estándar, y es la misma gente que los pifia quienes los siguen pidiendo una y 10 veces, ya que si tanto les disgustara el chiste repetido desaparecerían de una buena vez, y en el fondo lo que quieren es reirse de manera liviana y ojalá usando la menor cantidad de neuronas posibles.

    • Antonio Nonimo

      Comentarios serios en El Fracaso jajajaja me hacen reir