DW (@don_waka )
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La sabiduría del populacho se ve reflejada en cada acto de protesta desarrollado en nuestro malogrado país. Sendas frases de descontento emanan desde las abominables bocas de las viejas momias que plagan las esquinas arrojando su odio y resentimiento hacia aquellos que no se deja pisotear marchando por las (cada vez menos libres) calles de la ciudad. Podría escribir un extenso recuento de cuanta iluminación verbal ha caído sobre nuestros herejes defensores, pero sólo me centraré en la que, a mi parecer, deja entrever con mayor fuerza la podredumbre educacional e ignorancia que domina nuestra sociedad. Dice más o menos así: “estos cabros deberían estar en la sala estudiando en vez de andar perdiendo el tiempo en la marcha. ¿No quieren educación de calidad? ¡Ya pues, que estudien entonces!”.
Más de alguno que esté leyendo esto ha escuchado esta frase, y, quizás, le ha encontrado razón y también, robóticamente, la ha replicado. Pero, ¿se han tomado un minuto para analizar el trasfondo de este absurdo comentario y el mensaje entrelíneas que ofrece? Al parecer un altísimo porcentaje de miembros de nuestra sociedad realmente cree que la educación de calidad se logra en las salas de clases dando la hora sobre contenidos que, curiosamente, no contienen nada educativo. No, señora, señor: contrario a la creencia popular, la verdadera educación de calidad se hace en la vida, en la calle, en el barrio, en la población, en la esquina con los amigos, en la casa con familia, en la micro con los desconocidos, en la verdulería con los vecinos; no en la sala de clases.
Pero claro, no va a faltar el aguafiestas que va a decir “claro, entonces que nunca más vayan al colegio y se queden vagando y perdiendo el tiempo en la calle, reclamando por todo”. ¿Sabe? Bastante bien que le haría al joven estudiante aprender así, porque la educación en Chile está tan cagada como un palo de gallinero. Incluso así aprendería más de todo lo que le enseñan en la escuela y la universidad, porque allí sólo se enseña a ser un trabajador obediente y responsable, no a ser un agente de cambio y progreso social como se aprende en las calles, en las esquinas, en las protestas.
Recuerde, la educación de calidad no está basada en planes y contenidos diseñados por el Ministerio de Educación de turno, y, por ende, no se consigue en el aula. El aprendizaje de las ciencias, las artes, el lenguaje y tantos otros, si bien son nobles causas y ayudan a mantener la sociedad en movimiento, no es el camino que se debe seguir para conseguir este objetivo. Un profesional con un alto nivel de conocimiento científico, lingüístico, artístico u otro NO ES SINÓNIMO DE CAMBIO. Y lo que Chile necesita, lo que usted, yo, sus hijos, amigos y círculo en general necesita es jóvenes y adultos con mentalidad crítica y reflexiva sobre la realidad que nos rodea. Porque, como dice el gran George Carlin, eso es lo que el patrón no quiere: No quieren una población de ciudadanos capaces de pensar por sí mismos, porque no quieren que nos demos cuenta de que nos tienen atrapados. Pero la salida está ahí. Está ahí, al lado suyo. A unos metros de la puerta de su casa.
Así que la próxima vez que escuche un comentario resentido de alguna vieja momia defendiendo como gato de espaldas al patrón del marido, piénselo un par de veces antes de darle la razón y replicar tan absurdo e ignorante comentario.
