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Las manos me sudan y se duermen

@MrSergo

5 de la tarde. Metro Pajaritos.

Después de una tarde agotadora en la V región, llegaba a mi ciudad con el leve presentimiento de que el día acabaría de una forma distinta. Cruzando la calle, con el sol en la frente, mi celular comienza a vibrar. La sorpresa fue bien recibida, con un suave “hola, como estay” comenzamos la plática.

por Camila Mala

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Las risas se colaban mientras subía a la micro, los silencios cómodos se percibían y más de algún comentario seductor hacían ampliar la sonrisa y sonrojarme. Apenas estalló el “por qué no vienes, quiero verte” el hormigueo en mi estomago aumentó, aunque el cuerpo cansado quería solo recostarse un rato. con un leve “tal vez” me despedí de él. Intentando despejar la mente un poco y decidir lo que haría el resto del día. Un mensaje de texto me iluminó la razón “me quiero volar contigo”. La idea de fumar me hizo bajarme tres paraderos antes de mi hogar, al cruzar la calle y acercarme a esos condominios nuevos donde vive aquel hombre que me hacía sentir única con sus palabras. Ni si quiera golpeé la puerta, con su sonrisa seductora y cómplice, se levantaba del pasillo en donde mantenía encendido un cigarro entre sus dedos.

- Sabía que te convencería – dijo besandome en la mejilla, como siempre, su olor me inundaba.

- Fué un día agotador, creo que lo merezco. -

Entre risas y miradas entramos a su departamento, algo sombrío, con ese olor que me encanta.

Tres personas más estaban en el living. Un hombre con una mujer besándose y tocándose desesperadamente detrás del sillón, mientras otra joven estaba haciendo un grueso “caño” en la mesa de centro. Con mi amigo nos sentamos frente a ella, se notaba que el ambiente distorcionado se estaba yendo a lo más profundo.

Bebimos, fumamos, hablamos, no recuerdo qué, pero los ojos cansados se me cerraban. Ya había pasado por lo menos tres horas, la joven que estaba haciendo el pito estaba durmiendo en el sofá del frente, mientras los otros dos habían salido a comprar y no habían vuelto.

Su mirada pegada me hizo sentirme incomoda, y las palabras que se ocultaban para no salir, favorecían este silencio. Su mano rodando por mi cuello y unos susurros que no entendí me perturbaron. Ladeé mi cabeza, para no toparme frente a frente con él. Mientras mi corazón saltaba lentamente, sentí que sonreía y respiraba cerca de mi rostro, causándome cosquillas. Me alejé un poco de él diciéndole que me iría luego, y ahí no pude apartar mi mirada de la suya. Se acercó y cuando iba llegando a mis labios se apartó lentamente besándome en las mejillas, su mano rodeaba mi cintura. Me besó el cuello, y ya no tenía control sobre mí. Acaricié su rostro, le bese sus ojos, tierna y lentamente, respiré en su cuello mientras su mano iba bajando sigilosamente por mis muslos.

Busqué sus labios y los encontré, los saboreé, su lengua cálida yacía jugando con la mía. Mi mano se iba perdiendo en su vientre, en su cinturón, y la de él en mi entre pierna. Se apartó de mí, levantándose, lo seguí con la vista, y me aferré a su mano. Si hubiese podido contar los pasos que nos llevaron a su habitación, no hubiese podido, el ardor que emanaba de mi entrepierna me consumía, y el hormigueo en las manos se multiplicaban y se retorcían como un estigma.

- Después de esto no querrás olvidarme.- me dijo acorralándome contra la puerta que acabamos de cerrar. Mis manos se colaban por debajo de su polera y recorrieron su espalda cálida.

Sus manos rodeándome los senos con una fuerza que los endurecía de la forma más increíble. Su respiración jadeante me estremecía mientras le sacaba la polera, toqué su torso, lo bese y el seguía jugueteando con mis pechos sobre la blusa. Mis manos se pegaron a sus caderas que yacía junto la mía. Bordeaba cada botón antes de sacarlo:

- ¿Te vas apurar?, o me voy – mentí, realmente fastidiarlo en ese momento me excito aún más, su sonrisa maligna y su mirada seductora me cegaron por un momento mientras me besaba. Ya la blusa estaba en el suelo, sus manos perdiéndose por mis pantalones que se iban desvaneciendo lentamente.

- ¿Y tus manos? – me dijo después de morder mi oreja, comencé a desabrochar su pantalón, sin apuro, el calor que emanaba de su pelvis inundaba mis manos, su pene duro me hizo sonreír. Bajé acariciando sus muslos y su trasero con mis dedos. Su cuerpo ya bien pegado al mío me agitaba, sus manos sacándome el sostén se sentían calientes, al igual que su boca que suavemente saboreaban mis pezones.

La excitación quemaba cada célula, llegando a mi mente pensamientos rotundos de otras relaciones, pero esta la estaba disfrutando como si no hubiera nada más que eso. Sus brazos haciéndome prisionera de su cuerpo, me llevaron a su cama, me senté en la orilla y me besó, mientras románticamente me recostaba.

El sobre mí, no dijimos nada.

No recuerdo como nos quitamos la ropa interior. Él me gustaba, y aún más lo que hacía en ese momento, recorriendo mis piernas hasta su termino, jugando con mi clítoris, sumergiendo sus dedos por mi vulva húmeda. Respiro.

Su sexo entre mis manos, así comenzó una masturbación mutua. Nuestros ojos fijos entre sí, la respiración y los gemidos que nos entregábamos, me desataron. Me senté frente a frente con él y mordí sus labios mientras lentamente lo acechaba contra la cama. Los papeles cambiaron, ahora yo estaba sobre él. No dijo nada. Abrí mis piernas sobre su pelvis, más bien, sobre su pene erecto, perfecto.

Lentamente. Cerró los ojos al tiempo que comenzaba un suave movimiento, esos que comienzan a relajarte antes de los verdaderos choques. Mis manos en su cintura, Midiendo cada movimiento. Me estremecía, cada instante en que sus manos rozaban mis piernas. Cada vez que respiraba profundo, aumentaba la velocidad, los gemidos me hacían entre cerrar la boca, mis manos sudaban en su vientre. No aguantó. Aferrándose a mis piernas se levantó, quedamos frente a frente, mientras los movimientos pélvicos se ponían más graves, más profundos, más desenfrenados.

Me colgué de su cuello, su respiración agitada y entrecortada. Me tragué las ganas de gritar mientras el mordía mi cuello, me aferré a su espalda. El placer estaba en su clímax, hasta estallar completamente. No hubo colores ni nada, sólo el silencio. Nos miramos, apenas rocé sus labios. Un hormigueo recorría mi cuerpo, mientras pensaba que ese día había sido satisfactorio, en todos los sentidos. El cansancio acumulado me estaba pasando la cuenta.

- Me tengo que ir – le dije mientras intentaba separarme de él.

- Quédate conmigo – Me besó. Sonreí, mientras lo acariciaba. Pero, me alejé de él. Me vestí sin ningún apuro mientras el me observaba sentado en la orilla de la cama. Ya lista, me acerqué, le dí un beso en la frente. Me di media vuelta y cuando estaba abriendo la puerta de la habitación, me dijo:

- Cuando quiera venir, me avisas. – No volteé, si lo veía, las ganas de volver aumentarían al correr de los días. Mientras mi cabeza pensaba en él, mi corazón yacía destruido por la frialdad de aquel momento. Asumiendo mi debilidad, reconociendo que puedo perdonar, que puedo superar el cansancio para no sentirme sola, que mi karma no era él.

El caminar, el viento en el aire, las mejillas saladas y las sensaciones que me hacen escapar son parte de mi vida, de mi pasado que está escondido en poemas de amor.

  • http://desdeelabismodemimente.freehostia.com William Fleming

    Como siempre amiga, lectora espero que si, un compañero de las letras te rinde homenje. Me encanta que escribas asi, mas aun que tus letras sean correctas sinceras y sin florituras estupidas de las mujeres no hacemos cosas tales…
    Un placer leer comentar y aconsejar la lectura de toda tu obra…
    SEMPER FI!!!

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  • http://diloumafuag.blogspot.com Matías Fuentes Aguirre

    Se agredece el espacio para este tipo de obras de arte del relato erótico.
    Interesante saber lo que siente una mujer en el acto.
    Muy bueno, salvo unos pequeños detalles de tipeo.

    A la espera de uno nuevo.

    Dilou Mafuag

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  • http://www.facebook.com/vel0cet Nicole Guzmán Amaro

    Camilaa… Me encantó! Lo leí muy detenidamente!! Que intenso… No tengo más palabras, eso es lo tuyo!

  • Mr Me

    Oooooh… sin condon? =o

  • Camila Mala

    si, sin condón

  • mati

    buenísimo!
    me encanta leer a una mujer escribiendo asi.
    felicitaciones Camila!

    ojala vengan muchos mas

  • Barby

    Realmente malo, malo… lean a Bolaño, Bukowsky, Parra, Cortázar, García Márquez o al Nobel Vargas Llosa, pero lean algo, para que puedan evaluar realmente una buena lectura

    • Camo

      Y pa que peleas?
      Agrego a tu lista a Claudio Bertoni, pero creo que igual deberías contextualizar, esta es una revista… con tu posteo dijiste que no la lean… en serio quieres eso?
      Igual grax x tu comentario, fue hace un año y yo dando jugo acá xD hahaha
      Grax tb Camila, tocaya.

  • caroline

    me dejo atonita.
    cada detalle fue perfecto.
    bastante bueno.

  • MR JOPO

    Me parecio entretenido para salir de tantos papeles y calculos en la oficina, me imagino que la muchacha lo volvera a ver..?., algo frio ya que ella enamorada el solo quiere pasar un buen rato…, en realidad todos hemos hecho alguna vez.., jajaj

    Un abrazo..!

  • http://whereismylight.blogspot.com Time

    Divertido, pero no novedoso.

    Ojalá pudiera leer, o mejor aún, escribir algo fuera de lo usual.
    De un tiempo a esta parte todo es rutina, ojala aparesca alguien que rompa moldes.

    saludos.

  • feña

    Realmente me gustó.
    felicitaciones

  • Karina

    Un detalle que no soporté: “Su mirada pegada me hizo sentirme incomoda” Dos posesivos en una frase, que mal!