Sexo en la TV chilena

Por H. Espinoza

La pantalla está que arde. No por una subida de voltaje, sino por la calentura misma de las imágenes. Ahora los canales ya no se aguantan hasta el horario nocturno, sino que desde las seis de la tarde lanzan las pieles semi desnudas para el deleite del espectador. Porque a estas alturas –como escribió mi amiga Blanca Concha-, una erección vale un punto de rating, un dólar y un voto.olivari

Para nadie es un secreto que Yingo –programa de CHV- es material masturbativo para miles de jóvenes y jovencitas del país. Y no es “malo” lo que hacen (digamos, los vacíos legales lo permiten), los ejecutivos del canal dicen que desean ser el reflejo de sus audiencias. Efectivamente los adolescentes piensan todo el día en sexo. Lo que es incomprensible es el doble estándar, es estimular (ganando dinero de por medio) la sexualidad de nuestra juventud por dos horas o más, sin tomarse unos tres minutitos en explicarle a la misma audiencia cómo se coloca un condón.


Esto no vale solamente para el canal de Sebastián Piñera, sino también para TVN. O sea, Calle 7 va por el mismo camino: nadie se compra que esa competencia donde pasan arrastrados como reptiles por un tubo mojado es, efectivamente, un juego. Eso fue diseñado y pensado por un sicópata, muy astuto, que efectivamente “levantó” a la audiencia y al programa de ser erradicado de la parrilla cuando recién comenzó. También va la alerta para Megavisión, que no tiene reparos en colocar al padre Hasbún (“muera el yugo marxista”) y quince minutos después comenzaba el Morandé con Compañía y las tetas de la Marlen Olivarí. Doble estándar: lo dijo Coco Legrand.


En todo caso, esto no es reciente en la TV chilena. Se comenzó de a poco, hasta llegar a programas más hot. Lo novedoso es que ya no se respete siquiera el horario. Se puede indicar como el hito del arribo del sexo como recurso televisivo el show de “Maripepa” Nieto, una joven vedette española que mostró (sin que nadie supiera de qué se trataba el show: ¿de verdad ustedes creen eso?) su culo perfecto, paradito y redondito, en las pantallas de TVN para el estreno del programa Sabor Latino que conducía Antonio Vodanovic.


En todo caso, las buenas notas la dieron programas fuera de los canales grandes a finales de los noventa, especialmente “El Sótano” de La Red (que también trató de imitar el formato con “Vamos Chile” después) y “Bohemia” de Chilevisión, que en ese tiempo estaba despegando y se las mandaba con unos sketches argentinos llamados “Petardos”, que eran el plus del programa. De hecho, se dieron cuenta de ello y pronto comenzaron a colocar películas picaronas (sí: pornos, pero suaves) en horario prime una vez a la semana.


Poco a poco se fue entretejiendo esta situación en la que estamos hoy en día, a llegar a que en cada episodio de un estelar debe haber una mina muy linda bailando el caño, como en Así Somos de La Red. O la competencia por ser miss del Festival de Viña, donde terminan todas las candidatas haciendo un strip tease, o la “vedetón” en la Teletón, donde se realizan actos de grueda solidaridad.

Pero la diferencia, como les decía, es que antes se remitían a un horario específico para adultos. No en vano ha habido tantos reclamos en el Consejo Nacional de Televisión sobre esta materia.

No seamos pacatos, no se trata de conservadurismos, pero sí de un poco de altura de miras en la materia. En especial lo relacionado con educación sexual, que los canales omiten acusando su línea editorial pero que es fundamental para informar a la misma audiencia con la cual lucran.

Especialmente pensando que en horarios para todo público, muchos niños ven el programa y quieren imitar a los jovenzuelos que son sus ídolos y mañana estarán ponceando con la mitad de Chile. Hay cosas que están claras en este asunto: uno, el sexo vende (El Fracaso lo sabe), y dos, el sexo debe ser responsable, como quienes emiten estos contenidos a diario por las pantallas.



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