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Su rostro entre los gemidos de ella

@lucas_amor

Por Lucas Amor

Enamorarse es complicado, más aún si solamente en tu cuarto te acompañan una botella de vino y la posibilidad de miles de páginas pornos en tu computador. Hay que tener algo claro en la vida, hay que saber diferenciar sexo y amor, aunque en muy pocas ocasiones se topen y realmente sea lo más placentero. Ella lo sabía.

¿Han escuchado esa frase “los caballeros no tienen memoria”? que cosa más idiota, pensaba con un trago en la mano. Olvidar ciertos orgasmos es prácticamente imposible y te suelen romper el cráneo las noches que no sales y te quedas pegado en tu casa leyendo, escuchando música o masturbándote inútilmente.

Los inviernos siempre fueron complicados con la lluvia, la poca gente en los bares los días de semana y ese trago amargo de vodka tras la mirada de aquella chica que esta sentada con su amiga frente a ti. Todo pareciera que se repite una vez más. Y no soy lo suficientemente difícil para decirle que no a una bella mujer.

Así que me siento con las dos muchachas, nos hacemos las preguntas de rigor, algunas bromas entre medio. Una de ellas mira la hora de su reloj, mientras una luz roja ilumina nuestra mesa y un tema de The Smiths suena de fondo. Una de ellas se excusa luego de unos 35 minutos de conversación y me quedo con Fernanda, con sus muslos gruesos y firmes, sus ojos tras los lentes de marco verde, su perfume exquisito cada vez que se acerca a repetirme lo que no escucho por el volumen de la música.

Tiene los ojos brillantes, su pelo liso que cae a través de su polera.

-         Me gusta tu mirada, parece que estuvieras siempre haciéndote el coqueto –

-         Puede ser porque estoy buscando cariño de manera lastimosamente desesperada… -  bromeo

Ella ríe y me invita a bailar. Suena un grupo que desconozco, de esas bandas de un solo éxito potente. Nos abrazamos, danzamos, voy a la barra a comprar más alcohol.

-         Cuando le dices trago pareces alcohólico – me dice

-         Bueno, algo debo hacer en mi tiempo libre, me gusta la palabra trago… copete suena muy de adolescente…

-         Es cierto…

Bebemos, estoy a unos dos tragos de ponerme ebrio. Me acerco y la beso. Tiene unos labios exquisitos, delgados, pero de esos que te acarician toda la boca. Fernanda es realmente una buena chica. Inteligente, bella, risueña, pero no es “ella”. Siento esa necesidad idiota de besarla medio ebrio e imaginar otros labios, aquellos lejanos esa noche, esos que difusamente me han tocado para después desaparecer con el amanecer.

Recuerdo esos versos de Dalton que decían “Hace frío sin ti, pero se vive…” y me tomo lo que resta del vaso de una. Fernanda me invita a que vamos a caminar. Mientras vagamos, la bahía de Valparaíso se convierte en una sombra difusa en segundo plano de nuestra conversación. Creo me he equivocado unas tres veces en nombrarla por el nombre de “ella”, más Fernanda hace caso omiso, sólo pregunta de manera instintiva.

Nos besamos, la invito a mi casa, pero desiste. La luna está alta arriba, las escaleras solitarias con restos de trago, de colillas sucias de meados porteños. Compramos alcohol antes que cierren a las 3 am. Bebemos, nos besamos, nos revolcamos como animales por el suelo, la toco, lamo de sus pezones con la sed verdadera de un moribundo, toco sus muslos bajando sus pantalones y la Feña me muerde y con una voz suavecita y tierna me dice “métemelo”.

Medios vestidos, me siento y la veo frente a mi. Está chascona, como me gustan las mujeres, con su despertar espontáneo y desordenado. Comienza a moverse dentro de mi, con hálitos de gemidos que se van aumentando con la tenue luz que llega sobre su espalda. Sería tan perfecto si no estuviera pensando en “ella”. Y la comienzo a sentir, su espalda tersa y suave haciendo contacto con mis calientes manos y la beso, la lamo, cogo su cintura fuerte y entro más profundo y seguimos hasta que nos vamos con un suspiro hondo entre latidos que simulan el bombo de un rocanrol que se convierte en balada.

Nos quedamos quietos. “Realmente me gustas” me dice. Le digo que anote mi teléfono. Seguimos caminando y charlando, cualquier estúpido, medio idiota, un cuarto de genio o medio genio estaría brincando feliz al estar con ella aquella noche. Es tan perfecta en ese instante, de perfil, que la conservo ahí y me paro a verla por 2 segundos para guardarla así, sin ningún prejuicio, libre como el humo del cigarro que se cuela por su boca.

Luego volvemos a la realidad, al último trago de vodka, a los llamados por teléfonos, al facebook y al twitter y a toda esa mierda. Al recuerdo de “ella” que reemplaza a Fernanda no sé porque. Y nos despedimos. Siempre odié esa parte. De decir una palabra precisa con alguien así.

Nos miramos, nos besamos. Nos quedamos de ver y la veo cruzar para alcanzar su micro y no logro que me observe cuando está pagando su pasaje y se sienta mirando el horizonte mientras se aleja, y el sentimiento que queda de quizás no volver a verla por diferentes motivos, un dominó que rueda y los días que pasan…

  • La DaNNy

    :)

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  • mati

    Excelente!
    Me hizo acordar de “ella” (en realidad nunca la olvide).Y la verdad no se si me hace muy bien pensar en ella, sabiendo que está lejos, que no la puedo tener. Pensando que en este momento seguramente está con alguien mas, que ya no me recuerda, que solo fue esa noche.

    Escribas mas historias como esta, realmente son muy buenas.
    Saludos.

  • http://www.facebook.com/pamplacencia Pam Placencia

    :(

  • Lorena C.

    Lo más obvio es que a más de alguien le hizo recordar ‘x’ persona. Lindo,siendo sincera es muy real.

  • flaca

    Muy bien estimado Lucas…excelente relato…

  • http://imnotjesus.blogspot.com Paz

    GENIAL.. salvo asuntos de forma y no de fondo, como faltas de ortografía ..pero es lo de menos…

    quién es “ella” ? .. una ex?.. saludos.

  • http://poetasencapuchados.tumblr.com/ Lustraojos Concapucha

    Gracias estimado.
    Muy porteño todo.

  • http://www.flickr.com/photos/durango95/ maqa

    <3

  • Brbra.

    Amé tus colores.

  • atardecer

    heavy pero cierto, a veces las mujeres no pensamos que los hombres hacen eso, tener pegados a “ellas” en su cabeza.
    Muy urbano y de vida.

  • Giro

    Lo lei dos veces.Dos veces.

  • Risu.

    ¨me invita a que vamos a caminar¨
    Alguien también lo dijo por ahí, el relato es re bueno, es una lástima las faltas de forma porque te sacan del fondo.

  • http://cultacoquetaycaliente.blogspot.com/ Jenny

    Me dejaste con sabor, aun no digiero bien si uno dulce o amargo, pero tengo esa sonrisa complice de saber lo que sentiste (si es que todo esto fue real :P )
    saludos

  • Cuek

    “cogo su cintura”

    jajajajajaj

  • http://asdasd el jefe

    bonita historia. me acorde tambien de alguien que un tengo en mi cabezita y no puedo olvidarla c

  • Nico

    buena, pero se agradecen mas detalles
    dijo el sicopata

  • http://twitter.com/pelayovera J Vera

    también suele pasar estar con una mina y pensar en la otra en como besa como tira y como se mueve